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[movimientos] un día cualquiera PDF Imprimir E-Mail
Movimientos
Escrito por Yamira Sánchez   
jueves, 01 de enero de 2009

Tomaré mi lección de piano, se agradecen los días en que  empezar con Mozart está bien para luego insistir en esos montunos que me gustan. Desde mi ventana  el revoloteo de las hojas en los árboles, desde la taza de café  mi  planta de malanga con el pájaro azul de siempre posado allí.

Llegué a casa despues de haber superado el reto de la guagua con sus respectivos empujones y vocerío de ¡¡¡¡¡chofeeeee... paradaaaaa!!!!!; el instalador de una tubería nueva de agua que hacía nueve semanas y media se había solicitado me preguntó por el jefe de vigilancia y  señalé a la señora con la máscara de un menjunje verde  en la cara que justo sacaba una bolsa a la puerta. Había pasado el aguacero tomando algo con Sulay y parlotendo de cómo conoció al Tito  de la gozadera en la playa, de lo último que está sonando, de sus acontecimientos en el año del conejo, Sulay es fan del horóscopo chino, y cuando nos despedimos una  manifestacion doblando la esquina se mezcló en mis andanzas, de pronto  estaba entre carteles y pancartas  de ¡¡¡¡¡ LIBEREN A WILLY...!!!!!!; es posible que tengan suerte, con actos así liberaron a Elian.

¿Anoche...? Volví a ver al Batman, el chico nuevo de la clase estaba en el lugar donde los sin sueño de la ciudad se toman alguna copa más, de la próxima vez no pasa que cuando lo tenga en la mira le diga: -¡¡¡¡¡¡Dance with me papichuli!!!!!!... ¡Bueno, la fantasía es así, más rollo que película!

En  mi mente  todavía tengo fresca la imagen del otro lugar con cortinas de cuentas y tantas velas donde me escurrí para  ver un preformance ‘’Jíbaro y Anaconada’’, embadurnados de miel hasta la médula  y moviendose al ritmo de tambores repicados por manos sudorosas. En  su danza vertical oí el sonido del que vive cantando, besando, pensando... La necesidad imperiosa de la costumbre domina, pero se florece, me convenzo al ver cosas así.

Aterricé a la realidad cuando aquel mulato en la salida con el tatuaje en el pecho de  H -7-25 quiso tomarme el brazo y en un susurro frenético con sabor a ron me dijo:-¡Ven pa’cá ricura y muévete que la vida es bella!... Lo miré de arriba a abajo y me fuí.

El pájaro azul de mi malanguita se ha posado en el balcón de la jefa de vigilancia  y mientras  saboreo un mango vuelvo a escuchar los sonidos del saxo. Es alguien que a veces  sube a improvisar en la azotea, la semilla se desliza por mis dedos y dejo que los sentidos me hagan danzar. La vida es lo que está sucediedo mientras nos empeñamos en hacer otros planes.

Modificado el ( lunes, 19 de enero de 2009 )
 
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