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Noche de sábado especial, día de San Valentín, noche del amor y de la amistad. 02:25 de la madrugada, el aforo de la discoteca lindando su máxima capacidad y un ambiente vestido con sus mejores galas, donde la armonía y el buen ambiente fluyen por toda la discoteca. Con todos estos ingredientes se pueden hacer una idea aproximada de como se presentaba la noche. Una vez metidos en situación, imagínense que entra un personaje a la cabina, y me dice, apague la música y encienda las luces, ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡LE HE DICHO QUE APAGUE LA MÚSICA Y ENCIENDA LAS LUCES YA!!!!!!!!!!. ¿Se pueden imaginar mi cara? Todo un poema, se lo aseguro. Como no podía ser de otra manera le hice caso ya con esos modales y placa en mano, cualquiera hace otra cosa. Acto seguido como si se hubiera arrancado la tercera guerra mundial, un sin fin de antidisturbios irrumpen en la sala. No podía salir de mi asombro al igual que el millar de clientes, la mayoría latinos, que esa noche estaban celebrando el día del amor. ¿Que ironía no? A voz militar y a empujones intentan organizar a todo ese gentío como si de animales se tratase. Algo insultante y humillante. Suerte que yo estaba dentro de mi metro cuadrado llamado cabina, por que sino no se bien como hubiera reaccionado. A partir de ese momento la magia paso a ser una larga pesadilla. Todo el esfuerzo realizado por la organización de la sala se esfumó y con gran resignación nos limitamos a hacer caso a todo aquello que se nos estaba ordenando de malas formas por parte del cuerpo policial de los mossos d’esquadra. A medida que iban pasando los minutos la incertidumbre y el malestar entre todos los citados aquella noche fue en aumento, aunque todo sea dicho, con mucho civismo por parte de un público que una vez más se comportó de forma excelente. No hubo ningún altercado de la medida que se merecía por el trato recibido por la parte policial. Los registros y los cacheos a cada uno de los asistentes duraron cerca de tres horas y media, no se salvó nadie, ya que hasta el personal fue registrado. Una vez acabados estos registros tocó el turno del local, con perros policía como de una película se tratara, husmeando rincón por rincón, sin encontrar nada de nada, ¿qué esperaban?. Lo único que hicieron es destrozar una de las festividades más especiales del calendario. Una vez explicado lo sucedido, mis preguntas en forma de denuncia son las siguientes: ¿Hasta que punto es legal y ético irrumpir así en un local de ocio nocturno y romper la noche de esa manera? ¿Quién se hace responsable de las pérdidas económicas y de imagen que sufre el local? ¿Quién se hace responsable de las consumiciones pagadas pero no servidas a unos clientes que sin comerlo ni beberlo tuvieron que aguantar tal vejación? ¿Quién se hace cargo de las consecuencias en las semanas siguientes a tal acción? ¿Por qué se actuó con tanta mala forma y por qué no se informó a nadie de lo que estaba sucediendo? ¿Por qué de ese abuso de autoridad? ¿Hay o no hay Xenofobia en nuestro país? No sé, pero todas estas preguntas son dignas de una reflexión profunda. Seguramente a más de uno después de intentar responder a estas preguntas les quede un mal sabor de boca viendo como están las cosas en la Barcelona nocturna, donde a más de uno se le llena de la boca con eso de: Barcelona una de las ciudades más cosmopolitas del mundo, ¿y para qué?, para que sucedan episodios tan desagradables como este… |