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Escrito por El Molestoso
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lunes, 03 de noviembre de 2008 |
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Xavier (Barcelona) ¿No va siendo hora que en los Congresos de Salsa se incluyan más conferencias divulgativas de historia del género? Esto suena a coñazo, lo sé, pero se supone que si todos son tan aficionados al baile algo les debe llamar la atención. Tal vez si un organizador incluyera estas conferencias nadie asistiría, pero insisto en que da más gusto bailar y escuchar lo que se conoce. También son poquísimos los que incluyen una orquesta. Jamás llegaremos al nivel de los congresos de América donde el festival de orquestas reconocidas es inmenso. Tuve la suerte de ser conferenciante en el congreso Oscasalsa 2008 y la experiencia fue chévere. Los pocos interesados en hablar de salsa creo que se lo pasaron pipa, pero no creo que las conferencias sean la solución para entender la esencia del guaguancó. Lo que tendrían que hacer los congresistas es ir al fondo de la cuestión, es decir ir a los barrios de Cali, de Bogotá, de Caracas o de San Juan para que vean por dónde es que le entra el agua al coco, que se pongan a bailar su pendejada ahí y verán cómo los sacan corriendo. Dicho más finamente, los congresos se deberían hacer en barrios, no en hoteles ¡qué perversión! No da más gusto bailar y escuchar lo que se conoce, lo que da gusto es bailar y escuchar lo que se siente, he aquí el quid de la cuestión. Ya lo dije en un artículo en esta misma revista, la salsa es una cuestión de sabor y sentimiento, no de sangre ni de origen étnico o geográfico. Un japonés puede llegar a tener más sabor y sentimiento que un cubano o un colombiano. Es una cuestión de sensibilidad y oído fino. Después… ¡báilalo como quieras! Lo de las orquesta tiene tela. No me parece mal que un congreso de bailarines se haga sin orquesta, lo perverso del tema es que, cuando tienen orquesta, ésta importa menos que los coreógrafos. Incluso los delata la publicidad; en los carteles los nombres de los bailarines suele ser más grande y destacado que el de la orquesta. ¡Ay, mi madre, a dónde hemos llegado!
¡Salsa y placer hasta vencer! |
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Modificado el ( jueves, 06 de noviembre de 2008 )
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Escrito por El Molestoso
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lunes, 06 de octubre de 2008 |
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Daniel (Barcelona) Entiendo que Cali sea la sucursal del cielo y de la salsa, pero ¿no estarán volviéndose demasiado académicos por el triunfo que han tenido en los festivales internacionales? Me gustaría saber si la gente del pueblo llano en la Feria de Cali baila la salsa caleña de esa manera. Lo otro: ¿hay otras formas de bailar salsa colombiana? ¿De otra región que no sea Cali? Como dicen los famosos, agradezco que me hagas esta pregunta. Y como dice Jack El destripador: vamos por partes. - En Colombia decimos que si Cali es la sucursal del cielo, es porque el cielo es Medellín (los paisas) o Bogotá (los rolos) o Barranquilla (los corronchos).
- En cuanto al triunfo de las compañías de baile, en especial la del Mulato del Swing, eso es otro cuento. Para empezar, te informo que en los años ochenta, antes de que hubiera salsa en línea y congresos de salsa, en Cali se montó Barrio Ballet, una compañía de baile salsero que bailaba salsa de verdad, no las acrobacias y “coreos” que proliferan hoy en día que, como exhibiciones de baile, me parecen correctas, pero nada tienen que ver con la salsa, ni musical ni coreográficamente. No obstante, debo decir que la compañía de El Mulato tiene tremendo swing o, al menos, bailan en tiempo, no al dos o al uno (¿qué monserga es esta?) sino en tiempo. Quiero decir que los bailarines están escuchando la música y sus movimientos se corresponden con las figuras sonoras.
- La gente del pueblo (¡¡¡miiii geeeente!!!) baila normal, bailan para disfrutar, no para la galería, y pueden llegar a ser más espectaculares que cualquiera de los bailarines de congreso, aunque debo admitir acongojado que a muchos bailadores (bailadores, no bailarines) se les está contagiando la bobería congresística y coreográfica.
- ¡Claro que hay en Colombia otras formas de baile distintas de la caleña! Lo que pasa es que Cali se ganó la fama y todo lo demás es loma. Para mi gusto, los salseros bogotanos (que son pocos) tiran paso que da miedo, también los paisas y los barranquilleros. En la costa pacífica, los niches de Chocó y Buenaventura bailan que no se pue’aguantar. De todas formas, los colombianos tenemos un tumbaito característico que nos identifica en cualquier pista ¡ave María!
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Modificado el ( lunes, 06 de octubre de 2008 )
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